12 noviembre 2007

[RES] Hong Kong

Llegada a Hong Kong

Viajamos a Hong Kong donde nos recibe Peter Kwon, el enlace de los servicios de inteligencia chinos en Hong Kong que en realidad es un topo que trabaja para el MI5. De él obtenemos más información sobre Kwan: vendrá en un yate que atracará en el puerto de Hong Kong aunque va a estar muy vigilado por varios buques de la armada china. Se alojar en el hotel Hilton de Hong Kong como suele hacer y utilizará una partida de póquer que realizará en el mismo hotel para subastar la información tan buscada.

Nos preparamos para la misión. Yo me infiltraré como camarero en el hotel para poder acceder a Kwan. Raad consigue un dossier sobre Kwan que nos facilita fotos, teléfonos, modus operandi, nombres , etc. También consigo un lanzamisiles con munición por si las cosas se ponen feas aunque intentaremos limitar los daños materiales. Hans consigue un submarino con un conductor para poder acercarnos con sigilo al yate y evitar a los cinco acorazados, también se le ha visto a un general chino Rin Joh hablando con Kwan. (Y es que parece que todos saben qué subasta Kwan menos nosotros ¡maldición!).

El hotel
Una vez dentro del hotel investigo donde está registrado Kwan: cuatro suites interconectadas por puertas en la plata 30, última del hotel. Cuando voy a investigar veo llegar a doce guardaespaldas junto con un grupo de mujeres de no tan dudosa reputación, vamos que son putas. Entre ellas reconozco a mi hermana que tiene aspecto de ir drogada y también una bella mujer que me suena un montón pero no recuerdo de qué.

Voy a una habitación al lado de la primera reserva de Kwan y mientras su ocupante está en la ducha, utilizo mi fibra óptica para espiar la habitación de al lado. Tenemos suerte y se trata de Kwan, con su pelo rubio y todo (parece que quiere emular a Michael Jackson y cambiar de raza). Se encuentra con una mujer armada con una PDA, en lo que puede ser una especie de asistente y guardaespaldas. Están hablando tranquilamente aunque no escucho lo que dicen. De manera chapucera, consigo enviar MMS con las fotos de los dos a mis compañeros y me voy a la habitación de al lado de la cuarta reservada y repito el proceso aprovechando que está vacía. En la habitación de al lado es donde se cambian y asean las mujeres contratadas estrechamente vigiladas por una vieja con pintas de madame. A mi hermana se la ve drogada y me tengo que controlar para no mandar el zen a tomar por culo y entrar a lo loco para sacarla de allí. Veo también a la otra mujer que me tiene intrigado y me regodeo en ella. Un nombre pasa por mi loca cabeza: Lucy Liu. La veo desnuda y tiene un tatuaje en el hombro izquierdo con unos pictogramas: un poder, una responsabilidad.

La enigmática chica nota algo y retiro el cable de fibra óptica. Por poco no me pilla.

Por el pasillo llegan varios hombres que parecen ser lo que pujarán por la información: árabes, coreanos, extrema derecha americana, alemanes, chinos...

Tienen una reunión que no puedo escuchar y luego salen bastante contrariados. Por lo visto, los coreanos han hecho algo que molesta a los demás. Deciden bajar a la sala donde se celebrará la partida con lo que tras abrir la ventana de la habitación de la habitación donde me había ocultado, bajo a seguir enterándome de lo que ocurre tras prepararles la entrada en el hotel al resto de mi grupo. Mi supervisor en el hotel me manda como camarero precisamente a echar una mano en la sala de juego. Parece que los dioses están de nuestra parte.

Mientras, Raad y John se cuelan en las habitaciones reservadas por Kwan empezando por la que estaban antes las chicas y que apestaba a opio. Se dedican a buscar pistas y a colocar los micrófonos, pero hacen saltar las alarmas. Se escapan por poco pero esto pone nervioso a Kwan que decide adelantar a esta noche la partida por lo que tenemos que actuar rápido.

Conseguimos el listado de llamadas telefónicas del móvil de Kwan pero es imposible obtener transcripciones. Raad consigue un gadget que mejora las habilidades al jugar al póquer, calculando probabilidades y analizando las respuestas corporales de los rivales para saber cuando se tiran un farol. Yo me preparo una nueva identidad bastante arriesgada: Orlando Buenavista, cubano bueno del régimen castrista, amante del juego y de las bellas mujeres. Llamo a Kwan y le convezco de que el camarada Fidel también está interesado en lo que ofrece y que me manda a mí para jugar. Me deja participar pero necesito al menos un millón para entrar en la partida, por lo que tiramos de los fondos de Raad que me acompañará como Tigre, mi guardaespaldas.

La partida
Tiene lugar la partida y gracias a la electrónica me voy deshaciendo de mis contrincantes hasta llegar a un mano a mano con los alemanes que me cuesta superarlos, pero también los acabo echando de la partida quedando como único ganador y comprador de la enigmática información que tiene Kwan.

Pero no contento con ello, reto a Kwan a jugar contra mí. La apuesta será de 5 millones por una de las mujeres de su "harem". Gano y obtengo a mi hermana aunque ella sigue sin enterarse de nada. Pero ya me crezco y le concedo la revancha: otros 5 millones por esa mujer que me obsesiona tanto: Lucy.

No sin sudar más de la cuenta, también la gano y acordamos con Kwan que iremos hacia el yate para hacer la entrega. Nos armamos y equipamos y dejamos a Hans con las chicas en el coche de apoyo mientras Raad, John y yo vamos al yate. Por el camino intenté hablar con mi hermana y la bella mujer pero no contestaron, ya habría tiempo una vez conseguido el objetivo.

El Yate
En el barco, le entregamos el maletín con el dinero y Kwan nos enseña un maletín con un pendrive. ¿Tanto dinero y esfuerzo por algo tan pequeño?.

Todo habría ido de maravilla si Kwan no hubiera empezado a decirme lo afortunado que era y los buenas que eran las aptitudes amatorias de las dos mujeres que había ganado, sin saber el pobre imbécil que una de ellas era mi hermana.

Total que tuve que mandar el zen a tomar por culo y me lance a por su cuello no sin decirle en perfecto chino que las mujeres de su familia llevan varias generaciones beneficiándose a todos y cada uno de todos los soldados que vigilan la muralla china desde su creación. Esto desencadenó un tiroteo con los guardaespaldas a los que John y Raad consigue matar mientras yo me enzarzo en una pelea personal con Kwan, primero a pistola y luego con el kukri (¿es que no se puede ser original en este mundo y tener un kukri de arma característica?).

Le mato decapitándole no sin avisarle que eligió la hermana equivocada a quien joder.

Salimos del barco con prisas que Hans, que había estado incomunicado hasta el momento, vuela el barco con el lanzacohetes.

Tras salvar a John de ahogarse, nos reunimos para descubrir que hemos tenido un éxito parcial. Raad había perdido el pendrive que cogió durante la pelea con lo que al menos está inaccesible en el fondo del mar. Si el agua salada y los peces no acaban con él, al menos es difícil que puedan recuperarlo. Hans me cuenta que Lucy le noqueó y se escapó con mi hermana y que le dejo un recado para mi: Dile que nunca le he olvidado.
El problema es que yo sí y por ello aceptaré la oferta de Bayswater de recuperar la memoria borrada por Oráculo.

Epílogo
Tras hablar con Peter Kwon de lo ocurrido y facilitarle la información de los teléfonos de los terroristas mundiales mas buscados que trataron con Kwan, volvemos a Nueva York para reunirnos con el señor Bayswater quien está contento con nosotros y tras pagarnos, nos da un sobre con información sobre nosotros. Y es que ese sobre tiene para mí mas valor que todo el dinero conseguido en la misión (5 millones doscientos mil dolares).

¿Quién soy? ¿Quién era antes de nacer de nuevo? ¿Qué es Oráculo? ¿Quién es Liu y que relación tiene conmigo? ¿Me ama? ¿Me odia o las dos cosas?

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